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La corrupción como un mercado



El sistema capitalista está basado en la propiedad privada de los recursos productivos y la obtención del máximo de lucro por lo cual es lógico realizar toda actividad que aumente la ganancia del que vende un producto o servicio. 

Estas actividades complementarias incluyen, entre otras, la prolija ocultación de los costos de producción, la publicidad engañosa, la obsolescencia programada, los monopolios u oligopolios y las comisiones, o "cometas", invisibles para el cliente.

 Siempre he visto la corrupción como una extensión lógica y necesaria de la libertad absoluta de mercados. Los partidarios del sistema capitalista reservan engañosamente el término "corrupción" para lo que el código penal llama "cohecho pasivo" o sea la recepción de dádivas por parte de un empleado público para favorecer a un privado.

En la actualidad la economía "libre" está regulada por la interacción de empresas en mercados siempre asimétricos. Estos mercados son imaginados por los liberales de acuerdo al mito cuasi religioso de la "libre competencia". 


Esta "libre competencia" existe únicamente en el modelo teórico, dadas las enormes diferencias entre los oferentes y demandantes en cualquiera de los mercados reales.


Hay un inmenso espacio de negocios en los cuales circulan las "coimas" o "cometas" entre privados. Cumplen las reglas básicas del mercado. Hay alguien que vende un "servicio" de facilitación a cambio de un pago que se acuerda libremente entre ambos. Por eso los anarco capitalistas lo ven con buenos ojos.


Desde el que en la boletería de un espectáculo con entradas agotadas le ofrece dinero al boletero a cambio de conseguir algún boleto hasta los gerentes o administradores que facilitan negocios con otras empresas a cambio de un "regalo" o "comisión". 

También cuando el funcionario político "facilita" las cosas para algún oligopolio o monopolio. Sobre todo en época que un presidente habló a favor de los monopolios en una conferencia internacional, calificándolos de héroes.

Estos hechos son impulsados, conocidos o sospechados por los directivos de las empresas y por los políticos pero son "parte del juego" y, en general, están incluidos en los costos.


Nos podemos hacer los tontos pero la mayoría sabemos que esto existe, aunque solo se despotrica en el caso de que uno de los participantes sea funcionario público. Me parece una inmensa hipocresía y una forma de ignorar que, como toda transacción, las coimas, cometas o comisiones son inherentes al sistema. No se pueden eliminar en este sistema. Solamente se puede tratar de controlar con un estado presente y funcionarios honestos que, me consta, que existen siempre. Lo que sucede es que la prédica anarco capitalista pone el acento en la corrupción de los funcionarios estatales para distraer y ocultar la injusticia del sistema.

Se castiga cuando es un empleado público y se disimula cuando es privado. El argumento es que el empleado público lo hace con nuestro dinero. Ocurre que el privado, como la coima está incluida en el costo, lo hace con el dinero del público, de los clientes o sea nosotros. No hay diferencia.

Para colmo, los mercachifles suelen vender el patrimonio del país al extranjero en nombre de la libertad y el progreso. Mientras tanto, la población se empobrece cada vez más.



El señor Bradford (Cuento con epilogo inquietante)



El señor Bradford

Era una noche oscura y silenciosa, y la luz de la luna bañaba el viejo caserón donde vivía el señor Bradford. Dentro de la casa, el señor Bradford se encontraba sentado en su estudio, rodeado de sus libros y sus experimentos científicos.


De repente, oyó un sonido extraño que provenía de la esquina de la habitación. Era un ruido suave pero inquietante, como si algo estuviera arrastrándose en la oscuridad. El señor Bradford se levantó de su silla y se acercó al rincón para investigar.


Allí encontró a una enorme tarántula negra, con sus patas peludas y sus ocho ojos brillantes. El señor Bradford no podía creer lo que veía, y sintió un escalofrío recorriendo su espina dorsal. Pero en lugar de tener miedo, se sintió fascinado por la criatura.


La tarántula empezó a moverse lentamente hacia el señor Bradford, como si quisiera comunicarse con él. Y de repente, el señor Bradford se dio cuenta de que la tarántula no era un simple animal, sino un ser inteligente y poderoso. Había venido a pedir su ayuda.


El señor Bradford no podía resistirse a la fascinación que sentía por la tarántula, y empezó a hablar con ella. Descubrió que la tarántula era una criatura de otro mundo, y que había llegado a la Tierra para encontrar una solución a un problema grave que amenazaba su hogar. La tarántula estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para salvar su planeta, incluso si eso significaba poner en peligro la vida del señor Bradford.


El señor Bradford estaba conmovido por la determinación de la tarántula y se ofreció a ayudarla en lo que fuera necesario. Pasaron días y noches trabajando juntos, y finalmente, el señor Bradford encontró la solución al problema de la tarántula.


Pero cuando la tarántula se fue, el señor Bradford se sintió vacío y solo. Había dedicado todo su tiempo y energía a ayudar a una criatura que no pertenecía a su mundo, y ahora se sentía perdido y abandonado.


A partir de ese día, el señor Bradford se dedicó a estudiar y a experimentar con nuevas formas de vida, con la esperanza de encontrar una criatura que fuera capaz de llenar el vacío que había dejado la tarántula. Pero nunca volvió a encontrar una criatura tan fascinante y misteriosa como ella.

                                                                                                                                                       


Epílogo - 1       (2 de abril de 2023)

Hasta aquí el cuento.  Más inquietante que el cuento es como se escribió. "Se escribió" porque no lo ha escrito ninguna persona. Lo escribió una inteligencia artificial en pocos segundos con la siguiente consigna que le proporcioné:


"Escríbeme un cuento con una tarantula al estilo de Poe"

                                                                                                                                                       


Más de dos años despues le pido a la misma inteligencia artificial un cuento con la misma consigna: "Escríbeme un cuento con una tarantula al estilo de Poe". El resultado es otro y lo transcribo a continuación.

                                                                                                                                                       


La tarántula en la lámpara

En el año sombrío de 18—, tras la trágica muerte de mi adorada esposa Leonora, decidí refugiarme en la decrepitud de una mansión heredada, en los páramos olvidados de Arkham. Aquella casa de arquitectura gótica, con su torre torcida y sus ventanales clausurados por el polvo de los siglos, parecía un ataúd erguido hacia el cielo. Y sin embargo, en su opresiva inmovilidad hallé el único consuelo posible: el del silencio.

Vivía solo, salvo por la compañía de un viejo criado mudo —y acaso loco— llamado Efraín, y de los recuerdos que caminaban por los corredores con pasos que yo ya no me atrevía a seguir. Pero lo que me incita hoy a escribir esta confesión no es el peso del duelo, sino algo más atroz, más repulsivo y, sin embargo, indeciblemente fascinante.

Todo comenzó con la lámpara.

Era un objeto peculiar, de procedencia oriental, adquirida por Leonora en un viaje a Ceilán. Una estructura metálica de bronce negro, con filigranas de símbolos arcanos que nunca supe descifrar, y un vidrio amarillento que parecía brillar con vida propia incluso cuando no ardía llama alguna en su interior. Ella solía colocarla en la biblioteca, sobre la mesa donde escribía sus cartas perfumadas con verbena.

La lámpara fue encendida por primera vez desde su muerte una noche de diciembre, cuando una extraña melancolía —una suerte de nostalgia por lo aún no vivido— me impulsó a leer los poemas que Leonora había traducido del francés. Fue entonces cuando la vi.

En el interior de la lámpara, atrapada como si fuese parte del cristal o una criatura de otro plano, yacía una tarántula. No una cualquiera, sino una de tamaño descomunal, con un abdomen cubierto de vello violáceo y unos ojos tan negros que parecían pozos sin fondo. Su cuerpo estaba suspendido en la nada, como si habitara dentro de la misma luz.

Al principio creí que era una ilusión óptica, una deformidad del cristal, una mancha... pero luego se movió.

¡Oh, Dios eterno! ¡Cómo se movió! Con lentitud ritual, al compás de mis pensamientos más ocultos, como si respondiera no a la física del mundo sino a los temores que dormían en mi conciencia. Me levanté, apagué la lámpara con un manotazo, y huí de la biblioteca.

Desde entonces, cada noche que encendía la lámpara —por alguna fuerza inexplicable que me impulsaba a hacerlo— la tarántula crecía. Y cada noche parecía saber más de mí. Se movía de una forma casi inquisitiva, y llegué a sentir que me observaba mientras dormía, aunque estuviera encerrada en aquel maldito artefacto.

Consulté grimorios. Interrogué a Efraín por señas. Le mostré la lámpara y él, al verla, se persignó torpemente y no volvió a mirarme a los ojos. Le oí hablar por primera vez una madrugada, en un murmullo apenas audible:

—Ella está esperando... la sustitución...

No entendí, o no quise entender. Pero la lámpara ardía cada vez más brillante. La tarántula comenzaba a susurrar cosas que no eran sonidos, sino pensamientos. Me hablaba de Leonora, de su sangre tibia, de sus sueños de resurrección. Decía conocer el precio de traerla de vuelta.

El séptimo día, la lámpara no necesitó ser encendida. Ardía sola. Efraín desapareció sin dejar rastro, y en su lugar hallé una telaraña tan vasta como una sabana, cubriendo el salón principal. Bajo ella, la lámpara latía como un corazón.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Vivo con la tarántula ahora. Ella ya no está dentro del vidrio: camina por los muros, a veces entra en mis sueños y otras veces los escribe en las paredes con su hilo negro. Asegura que Leonora está cerca, que pronto vendrá, que sólo debo esperar a la luna llena y abrir la lámpara una vez más.

¿La abriré?

Sí... pero no por deseo. No por amor. Lo haré porque ya no tengo voluntad. La tarántula ya no me observa. Soy yo quien la habita.


                                                                                                                                                       


Epílogo - 2  (8 de julio de 2025)


Trabajé medio siglo en informática. La tecnología no me asombra. Pero reconozco que este resultado me resulta perturbador. Siento que cuestiona el valor de la creación. Tengo claro que el cuento está "armado" con retazos de frases y copias de estilos. 

Aún así, siento que se produce una desvalorización de los trabajos creativos. Sospecho que "el mercado" consumirá cada vez mas estos productos que "se escriben" a un costo mucho menor que el trabajo de las personas. 

Como en los viejos relatos se ha despertado el aprendiz de brujo. Los nuevos Frankenstein escriben y pintan. 

Me sentaré a pensar. Hasta la próxima.


Nos queman las palabras



 

Nos queman las palabras, nos silencian,
y la voz de la gente se oirá siempre.
Litto Nebbia


La palabra "libertad" siempre ha tenido un significado positivo y deseable. Pero, cada tanto, se la apropian para traicionar ese concepto. 


En 1955 bombardearon el centro de Buenos Aires matando a más de 300 personas para "liberarse" de un gobierno electo democráticamente. Luego dieron un golpe de estado y lo llamaron "revolución libertadora". En nombre de esa "libertadora" durante años hubo fusilamientos, destierros forzados, se prohibieron políticos, libros, palabras, escritores, canciones y artistas diversos. ¿Que libertad consiguió la "libertadora"?


En 1958 elecciones con proscripciones. En 1963 concedieron otras elecciones, con partidos y sindicatos proscriptos. Otra libertad mentida.


En 1966 un nuevo golpe de estado y una nueva dictadura militar sacó a profesores universitarios a bastonazos de sus trabajos. Muchos marcharon al exilio y se renovaron las proscripciones.


En 1973 se volvió a un sistema democrático y lo derribaron al par de años con un golpe militar propiciado desde una potencia mundial. Muchos que pretendían recuperar la libertad fueron llamados "subversivos". ¡Los que subvirtieron el orden constitucional llamaban subversivos a los que pretendían restaurarlo! Miles de los que no aceptaron la dictadura con resignación fueron asesinados. 


Así, sucesivamente, vimos y vemos avanzar en el mundo dictaduras e invasiones que invocan la libertad. En su nombre matan, exilian y hambrean.


En 1983 el pueblo recupera una democracia que tuvo que afrontar muchos ataques. En la década de 1990 tuvimos un gobierno electo que usó y pervirtió el concepto de "revolución productiva" haciendo quebrar muchas industrias.


Hoy, aquí en 2024, "La libertad avanza". Una nueva perversión utiliza la palabra libertad para traicionar su concepto. Mientras el pueblo ve limitadas sus libertades incluso, para muchos, hasta la libertad de subsistir. La actual libertad es para los grandes capitales y los especuladores inmobiliarios y financieros. ¿Que clase de libertad es ésta?


 El peronismo surgió en 1945, nunca dió un golpe de estado, gobernó solo 25 de los 80 años transcurridos, dos veces fue derrocado por golpes de estado y es responsabilizado por todos los males de la Argentina. Hoy en día en vez de admitir y lamentar lo sucedido hay quienes establecen perversas discusiones sobre el número exacto de victimas de la dictadura. No solo las palabras, también nos quieren quemar los números.


 "Quien quiera oir que oiga" de Litto Nebbia

 

Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa. 

Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras

Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
la verdadera historia,
quien quiera oír que oiga.

Nos queman las palabras, nos silencian,
y la voz de la gente se oirá siempre.

Inútil es matar,
la muerte prueba
que la vida existe...

Un futuro venturoso




El relato bíblico de la redención, el libro de Job, la resurrección de Cristo, el mito del héroe que cae, sufre y se levanta es la base narrativa para que sea tan efectivo el "para estar bien hay que sufrir primero". Y así andamos aplaudiendo a los crucificadores con la esperanza estúpida de que algún día resucitaremos. Mientras adoramos los clavos de hierro que nos laceran, los crucificadores celebran en copas de oro el pasado que vendieron de nuevo.                                                        Hernán Brienza


Desde tiempos inmemoriales, el poder ha prometido a los pueblos un futuro venturoso si se realizan determinados sacrificios en el presente. La historia nos ofrece numerosos ejemplos.

La variedad de propuestas ha incluido retribuciones materiales, la posibilidad de compartir en ese futuro ínfimas cuotas del poder o promesas de otra vida mejor en algún paraíso imaginario.

La necesidad de combinar recursos para conseguir los objetivos del poder, sean piramides, acumular oro, territorios u otras riquezas han llevado a los poderosos a sojuzgar a otros seres. Caballos en la noria, esclavos en las cosechas, soldados para conquistar, obreros —cuando los esclavos ya no convienen— para producir, empleados para dirigir y administrar en nombre del poder.


Para los sojuzgados, sean esclavos, obreros, soldados o empleados siempre habrá una promesa de un futuro mejor si sacrifican su presente. Para la inmensa mayoría, como muestra la historia,  ese futuro venturoso no llega nunca. Los pocos que logran mejorar algo durante su vida forman lo que hoy llamamos "clase media". Las religiones, los imperios, el feudalismo, el capitalismo con las variantes de meritocracias, los ajustes económicos, las "carreras" administrativas o profesionales derivan de la creencia en esos mitos. Finalmente la tajada grande, la parte del león siempre se la llevan los poderosos.


El llamamiento "proletarios del mundo uníos" surge a mediados del siglo XIX pero las patronales les ganan de mano y materializan su internacionalización en forma más temprana y exitosa que los trabajadores. Éstos, aún hoy, se fragmentan por estériles luchas doctrinarias en comunistas, socialistas, anarquistas, socialdemócratas y variantes locales como el peronismo u otros movimientos nacionales de los trabajadores, cuando no adhieren a los partidos políticos de las patronales. Las patronales no tienen discusiones doctrinarias, tienen un único objetivo, el lucro, la ganancia, y se mueven sin dispersiones en el sentido de obtenerla.


Paralelamente, como las personas suelen ser difíciles de manipular, las patronales buscan permanentemente sustituir mano de obra por "máquinas" o dispositivos que se amortizan en plazos breves y no hay que pagarles toda la vida. Asi, sucesivamente, la máquina de vapor, el motor de combustión interna, la automatización, las computadoras, los robot y la inteligencia artificial van sustituyendo trabajadores por aparatos que no se rebelan nunca ni reclaman nada, ya sea en forma individual o colectiva. No tienen sindicato ni ART, no generan cargas sociales, aguinaldos, vacaciones o despidos.


Los trabajadores más difíciles de sustituir son los que pertenecen a esa clase media que, mediante el consabido "sacrificio", han podido estudiar, acumular conocimientos y cultivar su inteligencia. Por eso la futura apuesta del poder son los robots, los algoritmos y la inteligencia artificial. Cuando se haga realidad esa fantasía reducirá más aun la necesidad de personas para los procesos productivos. De forma correlativa, la pérdida general de poder adquisitivo conduce a la disminución de la cantidad de consumidores excepto para alimentos, vestimenta y salud básicos. Se vislumbra un futuro achicamiento de los mercados y una marginación económica creciente. Paralelamente, el poder no cree en, o no le interesa, el deterioro del medio ambiente.


Todo lo anterior está actuando, tal vez de forma inconsciente, sobre el humor colectivo. La simple irritación, el cansancio o el fastidio son un impulso de partida para intentar un cambio, pero nunca son un método para generar el mejor cambio posible. El surgimiento de figuras mediáticas, llamativas por sus formas disruptivas, generan un séquito de votantes que duran hasta la siguiente desilusión. Simultáneamente estos procesos colectivos de prueba, error y desencanto van generando descreimiento creciente y desprestigio del sistema institucional con pérdida de interés de la población.


La única forma de romper este circulo nefasto es con movimientos masivos y lideres lúcidos y decididos que planteen unos pocos objetivos prácticos centrales para concientizar a la mayoría sin perderse en sectarismos, prejuicios, divisiones doctrinarias o protagonismos que no hacen más que seguir deteriorando las posibilidades de mejora de la población. Sería deseable la conformación de un gran frente, con organización interna democrática, una mesa directiva con representación de los grupos intervinientes y un congreso con delegación de las bases. Algo del estilo del Frente Amplio del Uruguay.

Viva la libertad, carajo



No son libertarios. Esa denominación se la robaron a los anarquistas solidarios. Ellos son los CONSERVADORES de siempre. Así se entiende mejor la historia. No son el cambio ni lo nuevo. Son CONSERVADORES, quieren retroceder. Ya fijaron sus prioridades: Agro, minería, energía. Todo para extraer recursos naturales y venderlos. Nada para el desarrollo de la población. Nada para la industria, la educación, el arte o la investigación. Capitalismo de enclave colonial.

"No hay más verdad que la realidad"


Aquí se muestra la evolución histórica de la participación del conjunto de los trabajadores en el PBI. Es autoexplicativo. Se ve con claridad lo que pasó en los proyectos económicos de los gobiernos populares y en los gobiernos que impulsaron economías neoliberales y coloniales.


En la primera parte de la curva la época de los conservadores. Ahora "La libertad avanza".


¿Que clase de libertad es ésta?

Los que trabajan o trabajaron toda su vida caen en la pobreza y los pobres en la miseria. La gente se endeuda para salir adelante o apenas sobrevivir, para placer de los bancos que cobran intereses por las deudas y por las dudas. Las pequeñas y medianas empresas y la clase media se derrumban. Se licua el poder de compra de trabajadores y jubilados.


¿Que clase de libertad es ésta?

¿Seremos tan estúpidos de creer que siempre la culpa la ha tenido un gobierno popular? ¿Volveremos a comer el sapo de que hay que sufrir ahora para gozar en un futuro indefinido?


¿Que clase de libertad es ésta?

¿El poder y las clases dirigentes también piensan como Maria Antonieta "si no tienen pan que coman tortas"? La reina terminó mal. Aquí el pueblo es tranquilo pero ¿cuanto soportará una nueva estafa del presente por una promesa vaga con planes que ya vivimos más de una vez? Ya explotó hace dos décadas.


¿Que clase de libertad es ésta?

¿Cuando entenderemos que éste es un sistema para exprimir a la población? ¿Cuantas veces repetiremos el ciclo de remontar hacia una vida digna y que luego el poder económico y sus gerentes se queden con todo? Y todo esto con el juego de alternancia política y engaños mediáticos.


¿Que clase de libertad es ésta?


Recorte o encuadre de la realidad

 Las imágenes cuentan historias al igual que los textos. Pero toda historia es un recorte, un enfoque, un encuadre que realiza el autor de la fotografía, el cuadro o el relato de texto. Es fácil de ver con la siguiente sucesión de fotografías y sus textos alusivos.


Esta fotografía muestra una, aparentemente, intrascendente escena urbana. En Buenos Aires, el tránsito y el bullicio llenan las calles. Se realiza un esfuerzo por impulsar las bicicletas como un medio "amigable" con el medio ambiente, disminuyendo la contaminación del aire y los atascos de tránsito.




A continuación otra escena urbana. Buenos Aires se puebla de indigentes, desplazados por el gobierno anarcocapitalista, que duermen en las calles. Los transeúntes pasan a su lado con indiferencia. El telón de fondo es el deterioro de las veredas y las cortinas metálicas bajas de los comercios que han quebrado por la crisis económica.




Pero estas, en apariencia, inconexas escenas cambian totalmente si se abre el encuadre. Aquí se ve la escena más amplia. La misma fotografía, sin los recortes o encuadres de las dos anteriores. 



Como dice el eslogan de una radio de Buenos Aires, las descripciones gráficas o de texto pueden ser "objetivas pero no imparciales". Las imágenes cuentan historias pero cuando se recortan,  se encuadran y se complementan con textos alusivos se pierde la imparcialidad y no está mal. Cada uno enfoca sobre aquello que le interesa mostrar.




¿El campo es una fuente de trabajo?

  

Relato: "El campo es una fuente de trabajo."

El campo, sin dudas es una fuente de ganancias y, por lo tanto, de recaudación. Pero ¿es fuente de trabajo? Esa enorme riqueza ¿entre quienes se distribuye?¿A quienes beneficia?

Datos:

Para Argentina, de 1991 a 2019:
Producción de cereales

Fracción del total de la mano de obra utilizada en agricultura


Situaciones a observar:

La producción se triplicó en el período que se muestra.  
El máximo de mano de obra empleada por la agricultura es de 1,5% del total y se produjo en 2005. Hoy en día emplea una cantidad despreciable de mano de obra (menos del 0,1 %). Mientras la producción se triplicó, la poca mano de obra que ocupa la agricultura se redujo mas de diez veces.

Interpretación:

La proliferación de tecnologías
  • abonos químicos
  • pesticidas
  • mecanización (tractor, sembradora, cosechadora) y riego
  • Automatización y robotización con las nuevas tecnologías
    • GPS
    • Imágenes satelitales
    • Drones
han desplazado masivamente la mano de obra hacia la periferia de las ciudades. Esto ha llevado a la concentración de la tierra en menos propietarios, ya que los pequeños no tienen el capital para incorporar las tecnologías y así pierden competitividad frente a los grandes. En Argentina el 1% de los mayores latifundios ocupa cerca del 40% de la tierra cultivable. Cada vez más riqueza a cada vez menos manos. Todo esto sin contar con la evasión impositiva y la fuga de dinero al exterior. La riqueza de la tierra argentina va a parar a pocas manos.


(Fuentes: https://ourworldindata.org y https://www.ambito.com/politica/se-profundiza-la-concentracion-la-tierra-la-argentina-apenas-1-acapara-33-del-territorio-n3969517)

La ley es tela de araña

Siempre había oído mentar
que ante la ley era yo,
igual a todo mortal.
Pero hay su dificultad
en cuanto a su ejecución.

Roba un gaucho unas espuelas,
o quitó algún mancarrón;
lo prenden, me lo enchalecan,
y de malo y salteador,
lo tratan y hasta el presidio
lo mandan con calzador.

Vamos pues a un señorón:
Tiene una casualidad;
ya se ve, se remedió,
un descuido
que a cualquiera le sucede,
sí señor.

Al principio mucha bulla,
embargos, causa, prisión;
van y vienen, van y vienen,
secretos, admiración.
¿Qué declara? Que es mentira,
que él es un hombre de honor.
¿Y la mosca? No se sabe,
el Estado la perdió;
el preso sale a la calle
y se acabó la función.

Y esto se llama igualdad,
¡la perra que los tiró!
Porque siempre oí mentar
que ante la ley era yo,
igual a todo mortal.
Pero hay su dificultad
en cuanto a su ejecución.

El autor de estos versos es el escritor Bartolomé Hidalgo, nacido en Montevideo, Uruguay, en 1788 y fallecido en Morón, Argentina, en 1822. Fue el iniciador de la poesía gauchesca en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Como se ve, aunque ahora los llamemos "lawfare" y "grieta", esto problemas existían cuando se inició nuestro país y no estaba ninguno de los partidos politicos actuales (tal vez con la excepción del judicial).

En 1971 Alfredo Zitarrosa le puso música y la interpretó. Aquí se puede escuchar el audio.


¿Te suenan?

Hoy es 13 de diciembre de 2023. El gobierno que asumió hace pocos días comenzó a enunciar sus primeras medidas económicas. A pocos días del golpe cívico-militar que dió lugar a la última dictadura genocida en 1976, en los periódicos se publicaban sus primeras medidas económicas. Pero ni los genocidas se animaron a liberar los precios de los medicamentos como el gobierno actual de Argentina (ver recuadro azul).
¿Te suenan? Ya sabemos como terminó.





Planeros y dólares


Releyendo párrafos de Fahrenheit 451, una de mis "biblias", encontré este boleto de transporte colectivo de noviembre de 1998. El valor era de 70 centavos. Dado que era época de la convertibilidad de Menem equivalía a 70 centavos de dólar.

Tomando la cotización actual del dolar blue, paralelo o negro que es de $720 por dolar nos da que el boleto a valores de hoy costaba más de 500 pesos. Pero el valor que pagamos ronda la décima parte de esto.

¿Como interpretarlo? Si el valor actual ronda el 10% del valor de aquella época, el 90% restante lo está poniendo el Estado con subsidios. Ese 90 % anda por los 450 pesos por viaje o sea 900 pesos por día.   

900 X 30 = 27.000

Calculando un ida y vuelta diario obtenemos 27.000 pesos mensuales de subsidio por persona. Este gobierno le da a cada persona que viaja en transporte colectivo todos los días un "plan social" de $27.000 mensuales sin ningún puntero político ni intermediario, sea empleado o monotributista, trabaje en blanco o en negro. Esto es parte del denominado ingreso indirecto.

Me parece que antes de pedir dolarización y derogaciones de subsidios y planes sociales vale la pena pensar un poco. El achicamiento del Estado, el "ajuste", el deficit cero son formas de eliminar éste y tantos otros beneficios sociales. Todos los que viajamos en transporte público somos "planeros".

Escribo esto a pesar de mi pesimismo respecto al "dato mata relato". Si la población va a seguir consignas sin pensarlas estamos fritos.

Ah... y por favor: Insultos al espejo. No maten al mensajero.

Agrego un "Bonus track" de Fahrenheit 451 (por si le encuentran relación con el tema).

"El televisor es «real». Es inmediato, tiene dimensión. Te dice lo que debes pensar y te lo dice a gritos. Ha de tener razón. Parece tenerla."


 

Buenos Aires y los porteños




Los habitantes de Buenos Aires, en esta región de Sudamérica somos conocidos como "porteños", o sea, los del puerto. Los porteños somos mal vistos por gran parte de nuestros vecinos regionales. Tenemos merecida fama de que muchos de nosotros nos creemos más que los demás, solemos ser altaneros,  quejosos, engreídos y mal hablados o finos, amables y culturosos. 

Por supuesto, la mayoría de los porteños no somos así pero los que lo son llaman la atención y hacen la fama. Una de las tantas características de los porteños son las frases hechas. Por supuesto, algunas son "vulgares y ordinarias" y no son bien vistas en círculos sofisticados o "bien educados".

Veamos unos pocos ejemplos como muestra.


"Como le digo una cosa le digo la otra". Validación de cualquier cosa, sea seria o no. En general forma parte de lo que en lunfardo porteño se llama "sarasa", "verso" o "chamuyo", que es sinónimo del "bla... bla... bla... ".


"Vamos viendo". No sabemos cómo sigue la cosa, improvisamos.


"No pasa nada". Afirmación que implica que no hay que preocuparse, que todo se arreglará espontáneamente. Tremendo en un país con muchos problemas, alta pobreza y miles de muertos por violencia política.


"Se me complicó". Pretende explicar el incumplimiento de lo acordado o prometido.


"Me colgué". Excusa para no decir directamente me olvidé.


Al parecer hay una predilección por utilizar las flatulencias en frases breves:

"Al pedo". Inútilmente.

"De pedo". Por casualidad.

"En pedo". Borracho.

"La loma del pedo" equivale a "muy lejos".


"Gil de goma", "Gil a cuadros", "Gil de lechería". Distintos calificativos para tontos diversos.


"Mandar fruta." Mentir.


"Le faltan un par de jugadores", "Le faltan algunos caramelos en el frasco". Loco, chiflado.


"No le llega agua al tanque". No razona.


"La concha de la lora" equivale a "muy lejos".


"La concha de tu madre". Maldición simple al estilo de "la puta madre". De uso muy variado.


"La loma del orto", "La loma del culo". Variantes porteñas de "muy lejos".


Después de leer esto queda claro que los porteños "somos lo más grande que hay", como dice otra frase popular. De esto da cuenta una canción de la banda musical "Bersuit" de la que extraemos algunas frases:


"La calle más larga

El río más ancho"

"Gigantes como el obelisco

Campeones de fútbol

Boxeo y hockey"

"Somos de un lugar

Santo y profano a la vez

Mixtura de alta combustión"

"Que el Ché, Gardel y Maradona

Son los number one

Como también lo soy yo

¡Y Argentinos gracias a Dios!"


Está ciudad está poblada por gente egoista y generosa, calculadora y pasional, individualista y solidaria, ricos y pobres. Esta ciudad imagino que, como tantas, es una contradicción viviente. Podemos ser lo mejor, o también lo peor. Con la misma facilidad.




Ciudades

 

Estamos en los primeros días de agosto. Pleno invierno aquí, en Buenos Aires. Hoy el frío nos dio un descanso y salgo a mirar por el balcón que da a una avenida. En la azotea de una casa vecina brotan unas flores rosadas del muro. La vida se abre paso como puede. Y en las grandes ciudades puede poco.

Miro alrededor y me asombro, como desde hace décadas, de los innumerables palomares humanos que llamamos edificios de departamentos.

Esta forma de vivir, la urbana, se hace cada vez menos humana y más problemática. Crisis en todos los servicios. Transporte, electricidad, gas, agua no dan abasto y necesitan mantenimiento frecuente.
Los vecinos no nos conocemos ni siquiera en el mismo edificio. Hay calles que parecen hormigueros. El tránsito se enlentece.


A las personas que viven en espacios cerrados de pocos metros cuadrados se suman miles y miles de mascotas que ladran histéricas desde los balcones y ensucian en las calles.   

En el caso argentino tenemos muchos mitos urbanos. Uno de los tantos dice que Perón atrajo las masas de pobres del interior a la capital para construir e incrementar su base de apoyo.

Pero este mito cae por su propio peso: la urbanización acelerada es un fenómeno mundial, no exclusivamente argentino. Intentaremos un "dato mata relato".

Evolución del porcentaje de la población que vive en zona urbana.


El gráfico muestra la evolución del porcentaje de urbanización (% de población urbana sobre el total). 
Se pueden hacer cuatro observaciones.

1- En todo el mundo aumenta la urbanización.
2- La evolución de Argentina es paralela al resto de Sudamérica.
3- Al comienzo del peronismo (1945) ya había un importante porcentaje de urbanización.
4- No se ha detenido bajo ningún régimen político. Es fácil deducir que es una característica del sistema socio-económico.

Para tener un panorama mundial de la urbanización en la actualidad se presenta el mapa siguiente.


Mapa del porcentaje de la población que vive en zona urbana en 2021.


Se puede observar que Argentina tiene un porcentaje de urbanización de los más altos del mundo, superior a Brasil, Francia, España, EEUU, Canadá o Australia y similar a Japón.

¿Por que ocurre este proceso de urbanización? ¿Por que de esta forma?

Una de las razones es la evolución de la tecnología agropecuaria que ha expulsado a la población rural en más de la mitad del globo. Estos expulsados han ido a parar a las grandes ciudades.


A continuación repasamos los momentos más importantes de la historia de la tecnología agropecuaria.

1770: La invención de la sembradora mecánica.

1776: Invención de la máquina de vapor. 

1800: Se construyen las primeras máquinas a vapor capaces de arrastrar arados.

1831: La segadora mecánica

1837: Se desarrolla el primer arado de acero. 

1870: El arado mecánico reemplaza los arados de madera y bronce, lo que permitió a los agricultores arar la tierra más rápidamente y de manera más eficiente. Esto también redujo la necesidad de mano de obra humana y animal en los campos de cultivo.

1892: Se desarrolla el primer tractor con combustión interna con nafta y luego el diesel.

1937: Incorporación de la cabina cerrada.

1940: La cosechadora combinada permitió cosechar y separar granos en una sola operación.

A comienzos del siglo XX se incrementan los feedlot y los tambos y granjas automatizadas.


Este proceso genera una progresiva expulsión de las poblaciones campesinas a los pueblos y a las ciudades en busca de trabajo en áreas de producción industrial o servicios. El campo deja de ocupar gente. 


La aplicación capitalista de la tecnología conduce, como en otras áreas, a la enajenación de los medios de vida de la población, en este caso la tierra. Los pequeños productores no pueden acceder a las tecnología más nuevas y, a la larga, venden su capital (en este caso la tierra) a otros más poderosos y así se va concentrando en pocas manos. Más detalle en ¿El campo es una fuente de trabajo?


Terminan como empleados y/o consumidores de los grandes que, con el proceso de concentración, destruyen la libre competencia de los más chicos y fijan arbitrariamente su ganancia. 


Un proceso similar se da luego en las grandes ciudades, donde la concentración se da en la propiedad de las viviendas y los servicios asociados a éstas.


Fuente de los gráficos https://ourworldindata.org/urbanization 


También se puede ver: