El desarrollo del EdiMem fue un esfuerzo conjunto de las tres principales corporaciones, GooglePlex, MacroSoft y Centaurus, que conformaron la Gerencia de la Confederación Mundial. Este directorio asumió el gobierno mundial luego del armisticio de la gran guerra que terminó con dos tercios de la población mundial y eliminó todas las estructuras estatales.
La parte masacrada de la población fue por selección ¿natural? ya que no tenían los medios para adquirir las protecciones contra la radiación. Aliviada la economía de la carga de los subsidios para la población eliminada, el capitalismo revivió rápidamente sustituyendo la mano de obra por robots con inteligencia artificial. Así las empresas se libraron de las tediosas discusiones salariales, cargas sociales y complejas leyes laborales. Una nueva era de bienestar asomaba en el horizonte. Una pequeña población, más homogénea y con mejor status podría aprovechar la coyuntura.
Con la aparición del editor de memorias humanas, el EdiMem, florecieron distintos servicios que aplicaron este software. El EdiMem permitía eliminar o modificar recuerdos existentes o insertar nuevos recuerdos en la memoria de una persona. Éstos recuerdos podían ser de hechos, aprendizajes, habilidades o capacidades, tanto artesanales como científicas. Es difícil dimensionar lo que esto significó en el desarrollo de la humanidad.
Los profesionales de las neurociencias adoptaron al EdiMem con gran entusiasmo. La absoluta desregulación de las actividades de tratamiento de la salud mental fue un terreno fértil para todo tipo de terapias y, por otro lado, de engaños y trapisondas. Por supuesto, al igual que en las intervenciones quirúrgicas debía firmarse un «consentimiento» que libraba al profesional que aplicaba el EdiMem de cualquier responsabilidad penal o civil. Entre mi gente conocida supe de varias anécdotas ilustrativas de lo que pasó con el EdiMem.
María vivía atormentada por el recuerdo del abuso que sufrió por parte de un familiar cuando era niña. Gracias al EdiMem, pudo eliminarse dicho recuerdo.
Pepe nunca aprendió los rudimentos de la aritmética, no sabía sacar cuentas. Los profesionales, por medio del EdiMem, lograron insertarle los algoritmos correspondientes y por un módico precio en yuanes, pudo sacar cuentas sin el esfuerzo del aprendizaje previo.
Mario siempre quiso hacer trucos de magia e ilusionismo. Cuando juntó los yuanes necesarios acudió a un instituto especializado y hoy está feliz sorprendiendo a sus amigos con sus trucos.
Pero, desgraciadamente, no todo fueron satisfacciones con esta nueva tecnología. Trataré de hacer un breve resumen de algunos ejemplos de los nuevos problemas que aparecieron como consecuencias del uso del EdiMem.
Uno de los mas importantes fue la imposibilidad de creer en los testigos y la caída en desuso de los polígrafos o detectores de mentiras. La mafia consiguió copias liberadas del EdiMem, lo que le permitió generar todo tipo de trapisondas con testigos sinceros y convencidos de los recuerdos falsos que les habían implantado.
Por otra parte aparecieron falsos misioneros que recitaban los evangelios y sermones, previamente implantados en su memoria, con absoluta seguridad. No pocos se convirtieron, de la noche a la mañana, en expertos en las obras de Shakespeare , en descifrar el sánscrito o en los filósofos presocráticos. Incluso las técnicas artísticas se podían adquirir por unos cuantos yuanes. Las que querían olvidar un novio o recordar uno que no tuvieron lo pudieron hacer. Como decía la publicidad «¿Una perdida dolorosa? Con EdiMem se soluciona.»
Como con todo tratamiento, había errores de aplicación y efectos colaterales. Hasta hubo artistas que pagaron por recuperar los recuerdos que pidieron borrar. Con las penas borradas con el EdiMem también habían desaparecido las inspiraciones que provocaban muchas de sus obras de arte.
La mafia implantó recuerdos apócrifos y con ellos extorsionaba. Como toda edición corregía algunas cosas y se generaban errores nuevos.
Con el tiempo surgió un movimiento abolicionista del EdiMem, por la conservación de todos los recuerdos y que postulaba «soy dueño de mis recuerdos sean buenos o malos». También surgió un grupo político, el Movimiento por la Memoria Democrática que reivindicaba el derecho a la memoria original, sin ediciones.
Las corporaciones prometen resolver todos los problemas colaterales con la nueva versión de este software: el EdiMem 2.0.
De todos modos, los hackers ya están vendiendo, de forma anticipada, copias liberadas de esta nueva versión.
